• text
  • pictures
  • Álvaro Urbano
Madrid, Spain
L’Invitation au voyage
09 Sep 2021 - 25 Nov 2021
Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

Álvaro Urbano, L'Invitation au voyage, 2021.

Travesía Cuatro Madrid, 2021.

….Là, tout n’est qu’ordre et beauté,

Luxe, calme et volupté…

“L’Invitation au voyage”, primera exposición individual de Álvaro Urbano en Travesía Cuatro, toma su título del famoso poema de Baudelaire Les fleurs du mal. Como un eco de viajes exóticos y paisajes idealizados, este título fue escrito en grande en el mapa náutico sobre el sofá-cama en la sala de estar de la icónica casa E-1027. Esta enigmática villa modernista con vistas al mar Mediterráneo, situada en las rocas de la bahía de Roquebrune-Cap-Martin, fue ideada, diseñada y construida entre 1926 y 1929 por Eileen Gray para sus vacaciones y su entonces pareja, el arquitecto y crítico rumano Jean Badovici.

Modelo ejemplar para futuros proyectos visionarios, fue una de las pocas obras de arquitectura realizadas por la diseñadora irlandesa. Su carácter, poco proclive al compromiso, la llevó a ser una figura en la sombra, relegando la mayoría de sus proyectos a construcciones imaginarias adelantadas a su tiempo. La casa, estudiada hasta el más mínimo detalle, permaneció en el olvido durante más de 50 años, aumentando el halo de misterio que siempre ha rodeado a la “ambigua” diseñadora.

En su biografía Eileen Gray: Architect/Designer, Peter Adam cita a Gray cuando escribe: “Una casa no es una máquina para vivir. Es la envoltura del hombre, su extensión, su liberación, su emanación espiritual. No sólo su armonía visual, sino su organización en conjunto, el conjunto de la obra, la hacen humana en el sentido más profundo”.

Le Corbusier, amigo e invitado de Badovici en varias ocasiones, desfiguró los interiores pintando y modificando las paredes con despreciables escenas eróticas que incitaban a la masculinidad. Concebidas por Eileen Gray como pantallas para definir el transitar y la sorpresa, las paredes habían sido diseñadas, al contrario, para acoger sólo sombras o la reverberación del mar, proporcionando al ocupante una experiencia sensorial total gracias al hábil uso de la tecnología, los materiales avanzados y la luz natural. El mobiliario creaba una arquitectura viva y depurada a través de una refinada coreografía mecánica de elementos modulares cargados de lógica estética y que estimulaban la sensación de extrañeza. Eileen Gray nunca perdonó a Le Corbusier por su acto de vandalismo y la leyenda cuenta que nunca volvió al E-1027.

Tras la muerte de Badovici, Le Corbusier nunca pudo comprar la villa y, obsesionado por esta derrota, convenció a la arquitecta suiza Marie-Louise Schelbert de que la comprara mientras él encontraba la manera de rodearla adquiriendo los terrenos circundantes. Fue en el mar bajo E-1027, donde Le Corbusier acabaría ahogándose en el verano de 1965. En los años siguientes, la casa fue maltratada y vaciada de todo su mobiliario original por el doctor Peter Kägi, que heredó la casa después de que Schelbert, su paciente, fuera encontrada muerta en su piso de Zúrich. Kägi fue asesinado en la sala de estar 16 años después.

Nacido sólo 7 años después de la muerte de Eileen Gray, Álvaro Urbano ha guiado su carrera desde la arquitectura y el diseño al arte y la performance. Mediante el desarrollo de un lenguaje pictórico y escultórico propio, hace de la historia de la arquitectura moderna un campo privilegiado para investigar sus aspectos “dionisíacos” y políticos. Las arquitecturas suelen cobrar vida en sus instalaciones, envolviendo al visitante en un paisaje onírico y sensible, creando experiencias de inmersión a través de una “meta-arquitectura” performativa.

“L’Invitation au voyage” es una escultura-instalación en la que Urbano ha reconstruido un mecanismo escénico en el interior de la galería que reinterpreta el salón de la villa a través de un cuidadoso estudio de sus planos; adaptándolo ingeniosamente al espacio en el que se inscribe. Los elementos estructurales se convierten en personales reinterpretaciones de los arquetipos concebidos y diseñados por la propia Eileen Gray.

Reinterpretar una arquitectura como la de E-1027 requiere una postura muy precisa: la denuncia de un acto violento fruto de una actitud y un pensamiento unilateralmente masculinos. A diferencia de la cuestionable restauración de la villa (que se puede visitar hoy en día), en la reconstrucción cinematográfica de Urbano no hay lugar para la reproducción de las pinturas de Le Corbusier.

El espíritu invasor del arquitecto suizo flota en el espacio en forma de micosis y hongos parasitarios. Para la exposición, Urbano invitó a la artista y amiga Tyra Tingleff a realizar una serie de obras en las que reproducciones fotográficas de Le Corbusier desfigurando las paredes de la villa son a su vez “profanadas” por formas coloreadas con pintura al óleo, como si fueran ellas las que generan las esporas coloreadas esenciales para la propagación de las plagas de Le Corbusier. Cargada de ambigüedad, la famosa mesa E-1027 de Eileen Gray se convierte en la paleta de un pintor, un simple soporte para preparar el futuro acto de vandalismo. En la segunda sala de la ex- posición, Urbano se venga de Le Corbusier reencarnándolo en su perro Pinceau como habitante de Le Cabanon, una pequeña choza de madera de 14 m2 construida en 1951 junto a la antigua taberna “l’Étoile de mer”. Con vistas a la E-1027, esta mítica obra de arquitectura se convierte en una caseta de perro.

Como los ectoplasmas, nos encontramos inmersos en un espacio/tiempo imaginario y mágico, suspendido en una atmósfera animista, un espacio/fantasma idealizado y vivo, mientras nos acompañan las notas musicales de “L’Invitation au voyage”, compuesta por Henry Duparc en 1870, como homenaje a la poesía de Baudelaire.

La exposición de Álvaro Urbano eleva la obra de Eileen Gray proyectándola en el futuro/presente. “El futuro proyecta luz, el pasado sólo nubes”, como decía Gray. El artista construyó el proyecto basándose únicamente en lecturas, investigación, material fotográfico y los relatos de quienes, como yo, tuvieron la oportunidad de visitar la villa.

Cristiano Raimondi