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Guadalajara, Mexico
Jose Dávila & Project Room: Ana Prata
01 Feb 2020 - 20 Aug 2020
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
La soga a veces se revienta, 2020, Metal drums and ratchet strap, 174 x 89 x 159 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Toda fuerza es relativa, 2020, Rock, straps, and pulley, 344.8 x 118 x 103 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Boulder, wire, and bronze, 344.8 x 55.5 x 92 cm, Ed. 3 + 1 AP.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
El primer fuego, 2020, Metal beams, metal tray, and wood, Variable dimensions.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Utopía cero, 2020, Coal and metal cabinet, 190 x 120 x 90 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Concrete, marble, acrylic sheets, rocks, boulders, metal, plaster, and glass spheres, Installation view.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Concrete, cardboard, and glass sphere, 154 x 43.7 x 28.5 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Concrete, 127 x 34.5 x 29 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Concrete, 104.5 x 41 x 39.7 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Concrete, plaster, metal, boulders, cardboard, and glass sphere, 145 x 78.2 x 82 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Concrete and clay, 87 x 70 x 70 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Concrete, plaster, and wood, 123 x 53.5 x 50 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Concrete and boulders, 66 x 44 x 39 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Metal, 50 x 50 x 50 cm.
Jose Dávila (El primer fuego) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Untitled, 2020, Concrete and enameled bricks, 120 x 44 x 44 cm.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Installation view.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Installation view.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Installation view.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Installation view.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Installation view.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Ana Prata, Teatro, 2020, Oil on canvas, 24 x 30 cm.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Ana Prata, Big small, 2020, Oil on canvas, 24 x 30 cm.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Ana Prata, Barco egípcio, 2019, Oil on canvas, 24x 30 cm.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Ana Prata, Tapetinho, 2019, Oil and ballpoint pen ink on canvas, 24 x 30 cm.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Ana Prata, Ofrenda, 2019, Oil on canvas, 24 x 30 cm.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Ana Prata, Galáxia I, 2019, Oil on fabric, 30 x 24 cm.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Installation view.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Ana Prata, Galáxia II, 2020, Oil and acrylic on fabric, 40 x 30 cm.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Installation view.
Ana Prata (Ofrenda) 01 Feb 2020 – 18 Apr 2020.
Installation view.

El primer fuego

Jose Dávila

El primer fuegoes una exposición que replica el ecosistema matérico y relacional que se ha gestado en el estudio de Jose Dávila a lo largo de años de producción constante y continua. Aprovechando la proximidad geográfica del estudio y el espacio expositivo, la galería se ha convertido en un espacio de trabajo y opera a manera de espejo de los procesos que anteceden a la consolidación del trabajo escultórico de Dávila.

La exposición presenta los diferentes momentos que ocurren desde la selección del material en crudo hasta la concretización del objeto escultórico, resaltando la importancia de la interrelación de los objetos que es canalizada por el artista para generar sistemas estructurales de dependencia. Esta dependencia se caracteriza por el préstamo y el intercambio de propiedades entre materiales contrastantes para asegurar un cierto grado de balance y permanencia. La creación de estos circuitos híbridos refiere a una comprensión cíclica de la transformación de la materia, un vaivén entre la auto-preservación y la desintegración.

La obra central de la exposición representa un retorno a una obra temprana de Dávila exhibida en 1999 en el Museo de las Artes de Guadalajara. La recreación de esta obra consiste en una hoguera que es encendida intermitentemente dentro del espacio de la galería, rodeada por madera acumulada que espera a ser utilizada a manera de combustible. La charola de metal que funciona como plataforma para activar la hoguera, se presenta a sí misma como un espacio liminal en el cual la materia asume un proceso de transformación. El gesto mínimo de Dávila presenta al fuego como un símbolo autosuficiente que hace referencia al origen y a lo primitivo, una energía potenciadora que puede reconfigurar la realidad de las cosas y en ocasiones develar dinámicas internas de los objetos que permanecían ocultas.

A manera de preámbulo, la fogata es antecedida por un par de esculturas que funcionan como contrapesos reflejados. Una roca en crudo es sostenida con una polea desde el techo y se ve enfrentada por una manzana de bronce suspendida en el aire. Estos elementos forman parte del vocabulario escultórico recurrente en la obra de Dávila; la manzana simboliza un recordatorio reconocible de las consecuencias de la fuerza de gravedad. Estas formas compositivas son replicadas en la siguiente sala donde unos contenedores industriales de líquidos se encuentran fijados a muro. Esta secuencia de obras genera un ritmo tangible que sugiere la prevalencia de un cierto orden. Los cinchos industriales, los cables y las cadenas que Dávila utiliza para conectar un objeto con otro son formas de mediación que producen un itinerario estructural. Estas trayectorias reconfiguran la experiencia espacial del espectador pues introducen la tensión como un elemento activo que afecta el desplazamiento de los visitantes y también dialoga con la disposición arquitectónica del espacio, modificando y fracturando las dinámicas que normalmente surgirían en la galería.

La intuición de un cierto orden es interrumpida bruscamente por la acumulación caótica de materiales en crudo en una de las salas próximas. Volúmenes de concreto, rocas, losas de mármol, placas de acrílico, trozos de cantera y otros objetos de construcción ocupan la habitación casi en su totalidad. Esta instalación es un vistazo a los materiales que normalmente circulan por el estudio y a la ética de trabajo de Dávila que se caracteriza por intuir los diferentes modos de relación que pueden existir entre esta gran diversidad de objetos. El hecho de que muchos de estos materiales son utilizados comúnmente para la construcción implica la sugerencia de ciertas relaciones prácticas. Dávila no reduce las interacciones de los objetos que utiliza a este campo, sino que se inclina por una resonancia poética que pueda otorgar autonomía a los materiales. La coexistencia de estos cuerpos líticos y objetos industriales en el estudio es aquello que permite el surgimiento de estas posibles conexiones que se caracterizan por ser más orgánicas en lugar de ser forzadas desde una concepción preestablecida de lo escultórico. La circulación de estas presencias matéricas a través de los diferentes edificios que conforman el estudio culmina con una obra que muestra un librero inclinado sobre una acumulación de carbón. La relación entre ambos objetos surge como algo principalmente cromático, agregando una dimensión pictórica al objeto escultórico, pero también resalta la configuración cíclica de la exposición en su totalidad: el círculo que se desdobla sobre sí mismo hacia el infinito, variando intermitentemente entre el mundo de lo humano y la configuración original de las materias primas inalteradas.

 

 

Ofrenda

Ana Prata 

Ofrenda es como la artista brasileña Ana Prata  ha titulado su exposición en la sede tapatía de Travesía Cuatro. Ha convertido el Project Room de la galería en un pequeño templo, en el que un grupo de pinturas sobre lienzo se disponen alrededor de un mural hecho para depositar las ofrendas.

Para la artista la pintura puede ser comprendida como la materialización de un deseo, así como una ofrenda, que es siempre un sentimiento materializado en un objeto.Sus obsequios son bodegones de frutas, cuencos y bandejas que aparecen recortados en el paisaje. Un paisaje interior que apenas se intuye pues no figura como recurso de veracidad o contexto sino que nos enfrenta a un diálogo lírico y simbólico con lo doméstico.

Estas obras se relacionan con el repertorio modernista de una manera que no es ni reverencial, ni nostálgica, la artista se adentra en ese mundo como si fuera una arqueóloga, tomando prestados jeroglíficos para distorsionarlos y asimilarlos en la conversación sobre la pintura contemporánea. Entre sus referencias se encuentran los artistas brasileños Tarsila do Amaral, por su colorido y modernidad formal, así como Eleonore Koch y Alfredo Volpi, de quienes ha asumido una estructura espacial aparentemente estática, incluso medio vacía, pero que incorpora transparencias que otorgan un efecto atmosférico y solar.  El resultado son imágenes con una óptica dinámica, un trabajo que flirtea con lo decorativo y gráfico. Con colores brillantes y opuestos, cuya belleza, en apariencia simple, esconde una complejidad que respira frescura, libertad y humor.