Ciudad de Mexico, México
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Alighiero e Boetti e Mario e García Torres
24 Sep 2019 - 14 Nov 2019
Alighiero e Boetti e Mario e García Torres. 24 de Septiembre-23 de Noviembre, 2019.
Vista de instalación.
Alighiero e Boetti e Mario e García Torres. 24 de Septiembre-23 de Noviembre, 2019.
Vista de instalación.
Alighiero e Boetti e Mario e García Torres. 24 de Septiembre-23 de Noviembre, 2019.
Vista de instalación.
Alighiero e Boetti e Mario e García Torres. 24 de Septiembre-23 de Noviembre, 2019.
Vista de instalación.
Alighiero e Boetti e Mario e García Torres. 24 de Septiembre-23 de Noviembre, 2019.
Vista de instalación.
Alighiero e Boetti e Mario e García Torres. 24 de Septiembre-23 de Noviembre, 2019.
Vista de instalación.
Alighiero e Boetti e Mario e García Torres. 24 de Septiembre-23 de Noviembre, 2019.
Vista de instalación.
Alighiero e Boetti e Mario e García Torres. 24 de Septiembre-23 de Noviembre, 2019.
Vista de instalación.

La exposición Alighiero e Boetti e Mario e García Torresen Travesía Cuatro CDMX se muestra a sí misma como una meditación revotada entre múltiples personas, personajes y sujetos. Boetti a través de su obra puso en práctica el concepto de la multiplicidad, dividendo su propia identidad en una serie de entes opuestos y contrastantes. El artista se presentaba a sí mismo como un gemelo hipotético, utilizaba un nombre que implicaba una asociación entre dos personas y por medio de sus repetidos viajes a Afganistán se creó a sí mismo como un híbrido entre extranjero, turista permanente y refugiado.

 

Mario García Torres ha dedicado gran parte de su obra a entablar una relación con las diferentes personasde Boetti; dado que esta colaboración surgió después de su muerte en 1994, García Torres se ha visto obligado a crear rutas periféricas para entrar en contacto con el artista italiano. Inicialmente estableció una correspondencia ficticia con el artista y posteriormente realizó una investigación minuciosa sobre el One Hotel, la pseudo-empresa y centro de operaciones que Boetti estableció en Kabul después de su primera visita a la ciudad.

 

Curiosamente tanto el proyecto de Boetti en Afganistán como la posterior investigación de García Torres, se ven enmarcados en hechos históricos que sobrepasan la capacidad de los artistas como individuos: la guerra afgano-soviética que comienza en 1978 y la “guerra contra el terrorismo” emprendida por Estados Unidos en 2001. Estas coincidencias históricas mezcladas con la imprecisión biográfica de Boetti llevaron a García Torres a replicar sus métodos y por lo tanto a recurrir a la multiplicidad, a la constante división de la identidad. García Torres adopta la posición de colaborador, gemelo extendido e investigador imparcial.

 

El tiempo es lo que une y separa a ambos artistas, pero al igual que la identidad el tiempo está sujeto a ser experimentado como un fenómeno múltiple, sujeto a desvíos, rodeos y otras manipulaciones. Esto se ve reflejado en las predicciones que Boetti realizó sobre su propia muerte, calculando una fecha concreta: el 11 de julio de 2023; o en las cartas que escribió García Torres en 2006, pero que están fechadas en 2001, año en que comenzó la guerra en el país asiático. Esta permisividad refleja diversas maneras de entender, medir y experimentar el tiempo como un fenómeno fluido y cíclico.

 

Las obras presentadas por Mario García Torres proponen una serie de relaciones temporales que actúan como ejes poéticos, conectando momentos aislados y mezclando pasado, presente y futuro. Este nuevo “tiempo” rehúye a la medición temporal convencional y permite la existencia de múltiples unidades de tiempo. La vida misma se vuelve un instrumento de medición: vida transitada, vida por delante, vida especulada y vida cancelada; la duración de hechos históricos experimentados desde la intimidad; la nueva vida de las obras de arte independientemente a la vida de su autor. Con estas obras es evidente que García Torres ha aprendido a utilizar las técnicas de Boetti: borrándose a sí mismo, tejiendo mitos y estableciendo conexiones entre fantasmas bifurcados. Esta exposición hace referencia a uno de los principales motivos detrás de la producción artística: querer tomar un paseo por la mente de otra persona.

Madrid, Spain
Madrid, Spain
N+1
Mateo López
12 Sep 2019 - 01 Nov 2019
Mateo López. N+1. 17 Sept 2019 - 15 Nov 2019 Vista de instalación.
Mateo López. N+1. 17 Sept 2019 - 15 Nov 2019 Vista de instalación.
Mateo López. N+1. 17 Sept 2019 - 15 Nov 2019 Vista de instalación.
Mateo López. N+1. 17 Sept 2019 - 15 Nov 2019 Vista de instalación.
Mateo López. N+1. 17 Sept 2019 - 15 Nov 2019 Vista de instalación.

En 1905 Albert Einstein publicó su Teoría de la Relatividad, revolucionando el pensamiento científico del siglo XX y desencadenando la búsqueda de otras formas de representación en el campo del arte, de la cual surgieron movimientos de vanguardia como el Futurismo, Constructivismo, Neo-Plasticismo, Vkhutemas o Bauhaus. Movimientos todos ellos que comparten el deseo de encontrar una dimensión ulterior. El poeta húngaro Charles Sirató consideró que todas las manifestaciones artísticas de la época eran ramificaciones del mismo movimiento, el Dimensionismo, y en 1936 firma el Manifiesto Dimensionista junto a otros artistas, adaptando la fórmula matemática N+1 para enunciar un continuum espacio-temporal, un cambio de formato de lo lineal al plano (2D), a lo dimensional (3D) y un paso mas allá (+1) a lo cinético o al movimiento. Mateo López toma prestada la fórmula N+1 para titular su tercera exposición en Travesía Cuatro, que engloba precisamente su interés por esa ‘otra dimensión’ que exploraban los movimientos y escuelas del s. XX, y que él aplica en su trabajo mediante el diálogo y la colaboración entre disciplinas artísticas. La exposición está compuesta por tres piezas, todas ellas tituladas N+1, aunque toda la propuesta podría considerarse como una obra de arte total que incluye dibujo, escultura y performance.

Nada más entrar en la sala de exposición, nos encontramos con una escultura diseñada como una estructura modular que se ajusta al espacio, y cuya forma y tamaño puede ir transformándose con el tiempo. Está formada por varas de madera de nogal y piezas de aluminio que funcionan como ensambles o articulaciones, apuntando siempre en tres direcciones: ancho, largo y alto, como un sistema de coordenadas espaciales.La fabricación de las partes, madera y metal, se ha hecho a medida por productores locales pues no existen en el mercado. De las varas horizontales cuelgan patrones de lona de algodón en treinta colores diferentes. Telas como planos de color que nos recuerdan a banderas, patrones de ropa o pinturas abstractas tipoHard-edge. Funcionan como dibujos a doble cara y fueron creadas de manera aleatoria, con lápiz, regla y tijeras.

López lleva tiempo ahondando en el terreno del objeto de arte “con posibilidades”, como una herramienta para activar, manipular y entender el material, lo que le ha llevado a trabajar con materiales que pueden ser nobles, neutros o leves pero buscando cada vez mayor resistencia y que generen el mínimo desperdicio. Mientras que el papel permite generar espacios y crear una estructura envolvente al doblarse, la tela tiene un efecto escultórico natural pues se suspende y cae por su propio peso. Tiene una presencia más orgánica por lo que se genera otra relación con el cuerpo.

Una performance que activa la escultura en diferentes momentos a lo largo de la exposición añade una nueva dimensión cinética a la obra. En ella, dos bailarines interpretan palabras y frases impresas en serigrafía sobre las telas. Cada texto corresponde a una instrucción para realizar un movimiento corporal o sonido, que convierten la escultura en una escenografía para una pieza de improvisación y entronca así con la tradición neoconcreta brasileña de la ‘obra abierta’, entregándola al azar. Al darle autonomía a la obra de arte, así como algún tipo de participación al espectador, la experiencia artística no se limita únicamente al objeto, sino que se expande al momento de encuentro entre la pieza y el participante, generando un espacio intermedio de subversión.

Las instrucciones y onomatopeyas que leemos sobre las telas son fruto de una colaboración con el bailarín y coreógrafo australiano Lee Serle – con quien López ha trabajado en varios proyectos recientes – en la que los dos artistas intercambiaron apuntes de sus respectivos cuadernos. Estas nociones de pluralidad y colaboración forman parte integral de la obra de Mateo López, que sumadas a su observación del movimiento corporal, demuestran un interés por el estado fluctuante de las cosas y la posibilidad de cambio, algo intrínseco en su condición de artista colombiano, que como muchos artistas de su generación, ha desarrollado su carrera reflexionando sobre las fallas sociopolíticas en Colombia.

En palabras del artista: Una forma de reparar el tejido social es con confianza hacia el otro. Este es un diálogo horizontal que se puede lograr a través del trabajo artístico, desarmando los estereotipos del objeto artístico, invitando a su activación y participación. Creo que el artista puede romper los límites a través de la extensión de sus prácticas e impregnar otras formas de pensamiento. Los artistas son ciudadanos y pueden abordar cuestiones de igualdad, diversidad, género, a través de la colaboración. Necesitamos cambiar el discurso del compromiso político singular al compromiso plural a través de la empatía y el respeto.

La segunda parte de la exposición es una serie de veinticuatro obras entre el dibujo arquitectónico y el collage, compuestas de recortes de papel, fragmentos de texto e imágenes extraídos de libros. Son en realidad materiales sobrantes de otros ejercicios de creación como dibujos y maquetas, negativos de todo lo que recorta y que guarda en una caja en su estudio en cuya tapa se lee: The waste of my time. Una vez que decide reutilizar estos materiales, las composiciones se crean pegando unos pedazos a otros, tratando de que coincidan las líneas de corte, como si fuera un rompecabezas en el que el vacío se convierte en un elemento más de la composición. Este movimiento se realiza como si de un ejercicio de improvisación musical se tratara, un ejercicio placentero en el que se hace sin pensar mucho y en ese hacer, algo sucede.

El dibujo ocurre antes, durante y después en los proyectos de Mateo López. Es parte de una gestualidad performativa en su reciente investigación plástica, en la que también encontramos una voluntad de reciclar y editar materiales e ideas que van pasando de un proyecto a otro. De igual manera, sus obras se caracterizan por ser parte de un proceso, como si cada una de ellas fuera un ejercicio de experimentación que precede al siguiente paso. Precisamente estos collages se convirtieron en bocetos para la escultura N+1. A su vez, el proyecto en Travesía Cuatro sirve como un ensayo para la performance Parque Industrialque se presentará este otoño en Bodega Piloto, un espacio cultural que trata de rehabilitar la Zona Industrial Histórica de Bogotá, proyectada por Le Corbusier en 1953 como parte de su conocido Plan Piloto para Bogotá.

La exposición desvela lo que Lygia Clark afirmaba contundentemente: “la obra es el acto en sí”. De la misma manera que Clark, las formas y elementos usados por Mateo López no elucidan un comienzo o un final, un adentro y un afuera, sino que coexisten de manera fluida lejos de categorizaciones absolutas. Esto quiere decir que cada pieza está en constante creación dependiendo de la interacción con cada individuo. Por tanto, la obra se mantiene en un constante vaivén de posibilidades.

Guadalajara, Mexico
Guadalajara, Mexico
BIENES RAÍCES
Ramiro Ávila, Guillermo Guarino, Valentina Jager, Milena Muzquiz, Los Meses por Carlos Román, Gabriel Rosas Alemán
12 Sep 2019 - 15 Nov 2019
Bienes Raíces. 12, Sept - 15 Nov.
Vista de Instalación.
Bienes Raíces. 12, Sept - 15 Nov.
Vista de Instalación.
Bienes Raíces. 12, Sept - 15 Nov.
Vista de Instalación.
Bienes Raíces. 12, Sept - 15 Nov.
Vista de Instalación.
Bienes Raíces. 12, Sept - 15 Nov.
Vista de Instalación.
Bienes Raíces. 12, Sept - 15 Nov.
Vista de Instalación.

BIENES RAÍCES es una exposición conformada por un grupo de ambientes secuenciados, cada habitación de la galería funciona como un sistema dramático autónomo. El drama que concierne a las obras incluidas apunta hacia la narración de procesos que han terminado, que están sucediendo y que han quedado pendientes. La fosilización de un objeto obsoleto; observar el pasto crecer; la presencia de un huésped indeseable, la invocación de los dioses cotidianos.

El espacio expositivo está poblado por desechos, subproductos y efectos colaterales generados por la relación entre deseo y propiedad privada. Esta relación (tanto en lo romántico como en lo práctico) requiere de intencionalidad para poder traducirse en acciones concretas. El eje narrativo de la muestra comprende la materialización de las intenciones en una diversidad de objetos, materiales readaptados y actitudes que influyen en la manera en que la realidad se vuelve comprensible y útil. ¿Cuál es el trasfondo de la realidad plastificada?

La exposición por lo tanto se podría considerar como una catalogación de intenciones altamente autoconscientes, como si su interior se hubiera desdoblado hacia fuera. Es en las intenciones donde podemos comenzar a comprender y vislumbrar la gravedad del asunto. Cuando el mundo enseña sus dientes blancos y afilados. Cuando el espacio se convierte en una dimensión prismática y no es posible entender en qué lugar se está. En un lobby, en un departamento subarrendado, en un pasillo, en un loft, en una sala de espera. También comienza a ser confusa la propia identidad. Soy un cliente, un espectador, un agente, un propietario, un visitante o un actor. Constantemente hacemos referencias al destino, pero quizás el destino no necesita de nosotros. Tal vez la humanidad es solamente una etapa más en la totalidad del poema épico geológico.

Transitar en el espacio, entrar a una casa, pasar a lado de un edificio, tomar asiento en una banca de concreto; estas acciones implican un contacto directo con los fantasmas de intenciones pasadas, que en su momento lograron materializarse y algunas de ellas han permanecido en pie. Esta historia es corporalizada al tocar el pomo de una puerta, presionar un botón, sostener un pasamanos. El sujeto va dejando un recorrido en negativo por aquello que ha usado mientras absorbe las partículas fantasmales del deseo pasado. Estos objetos responden al cuerpo de una manera útil, aunque también se resisten a adoptar formatos actualizados de ergonomía. Rebotando la forma hasta el infinito, desde el cuerpo humano hacia los objetos. Este movimiento en vaivén eventualmente produce familiaridad entre las cosas.

Los artistas incluidos en la exposición utilizan diferentes métodos para producir familiaridad a corto plazo, pero manteniendo su potencia. El pasado residencial de la casa donde está localizada la galería sirve como materia en crudo para conducir una transformación alquímica: reanimando eventos remotos e incorporando gestos recientes. Esta convivencia de temporalidades se aproxima a una densidad de posibilidades rechazadas; pero simultáneamente muestra alternativas de lo que significa habitar.